"Ante la falta de apoyo, igual se puede”
Okinawa es una isla del sur de Japón, en el archipiélago de las Ryu Kyu. Su superficie es de
Okinawa es la cuna mundial del karate. Hacía allí viajaron el lunes 13 de julio seis karatecas argentinos, dispuestos a participar del mundial que se va a hacer allí desde el 13 al 16 de agosto.
Pero previo a la competencia, durante aproximadamente un mes, se van a realizar diferentes cursos de capacitación dictados por Isamu Arakaki, quien es el máximo referente de la escuela de karate do a nivel mundial.
“Lo más importante para nosotros es la capacitación, ya que vamos a estar entrenando en Okinawa con el Director Técnico mundial, quien es 9º Dan, por un mes, previo al torneo”. Quien dice esto es Marcelo Chávez, uno de los karatecas argentinos que hoy están en Japón.
Los mismos inconvenientes de siempre
Para Chávez será la tercera participación en Okinawa. En 1999 viajó y estuvo durante dos meses y medio, tiempo en el que se capacitó y disputó el mundial. Allí finalizó octavo entre todos los participantes. La segunda vez en tierra oriental fue 2003 cuando viajó durante un mes y medio solo para estar en los cursos de capacitación. Esta experiencia será su tercera vez en la tierra del sol naciente. Pero hay que sumar una participación en el mundial que en 2001 se realizó en Atlanta, Estados Unidos, donde consiguió el cuarto lugar.
Los problemas que tienen Chávez y sus compañeros no son diferentes a los que cualquier deportista amateur tiene en nuestro país.
Y Chávez lo describe de la siguiente manera: “estuvimos trabajando para costearnos todos los gastos que el viaje nos demanda. Tenemos la suerte de poder alojarnos casi gratuitamente en el lugar donde practicamos, sino sería imposible”.
El gasto que cada uno de los karatecas argentinos tiene para poder viajar y competir es de, aproximadamente, 15 mil pesos entre viaje y estadía, sin contar el alojamiento, que se lo brinda Arakaki en el Dojo (lugar donde se llevan a cabo las prácticas).
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“Ante un estado ausente, igual se puede”
Marcelo Chávez tiene 35 años y practica Karate do, de la escuela Shorinryu Kodokan de Okinawa, hace más de 27 años. Actualmente ostenta la categoría de 4º Dan y es el secretario de
Desde el mes de marzo estuvo buscando apoyo estatal, pero fue en vano. Una y mil puertas que se golpeaban, una y mil puertas que se cerraban. Seguramente si los resultados acompañan, varios dirigentes de la clase deportiva y política se pelearían por aparecer en la foto. No hace falta ser memorioso para recordar casos de deportistas que sin apoyo se consagraron y cuando regresaron a nuestro país, fueron invitados desde el living de Susana, pasando por el almuerzo de Mirtha hasta llegar al balcón de
“Creo que ir a pedir ayuda, es una perdida de tiempo. O al menos es la sensación que me queda. Nosotros viajamos por el esfuerzo de mucha gente que nos dio una mano, desde comprando una rifa hasta poniendo su restaurante para que organicemos una comida. Lo que me deja todo esto es que ante un estado ausente, ante la falta de apoyo, igual se puede. Si uno ama lo que hace, se puede”.
La realidad del karate en nuestro país no dista mucho de lo que pasa en una gran cantidad de federaciones y deportes. No hay un solo ente que reúna a todos, sino que hay varias organizaciones independientes que manejan el karate en
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